Eres tu,
rostro deformado por los viejos cristales
de aquella añeja ventana.

Te veo, lejos, cerca, puedo verte.
Camino por este, tu prado,
mientras por la ventana que muestra la.
realidad, me ves.

Ademán de abrirla,
mas permanece cerrada,
instinto de correr,
mas estas inmóvil.

Giro por estos verdes lugares,
y descansar es inútil,
no hasta que regrese mi felicidad.
Esa que se ha ido, despojándome de la sonrisa.

El abandono ya se ha vuelto normal para mi,
todo se aleja, nada quiero aquí,
no derramare siquiera una lágrima,
ni por ti, ni por nada, ni nadie.

Es una manera de sentirse mas libre,
en un mundo de meras ilusiones de libertad,
es una manera de despedirme,
sin que me extrañes,
como si nunca hubiera nacido en realidad.

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