Bosquejos

Bosquejo de aquello que no existe 

el roce de tu mando en medio de este desierto
el roce de tu mano vestida en arena
arena, que no es otra cosa
que todas nuestras penas,
todos nuestros demonios,
allí, tirados.

La antigua batalla que nos extermina,
antigua batalla que no conoce fin,
en un círculo infinito
va pariendo más y más catástrofes.

Mientras tanto, tú, yo, la luna,
arena, por sangre manchada,
por lagrimas saciada.
Arena devorando las huellas,
los pasados,
enterrando el presente,
y nada se ve más allá de estas dunas.

Busco el oasis,
y me encuentro con el espejismo de mi muerte
tu mano, la mía, espectadores,
lloramos por nada,
y la arena bebe,
ofrezco mis brazos,
córtame las venas
y bebe de allí también.

No te ocupes de limpiarme,
el viento caliente
me secara,
no te preocupes por mis restos,
esta arena me cubrirá,
busca tu oasis ahora,
yo estaré aquí,
quizá duerma y antes la bese,
quizá muera y antes me abrace a ella
y la bese, y me ahogue con su lengua.
La besare, y su saliva me dará el conocimiento
de todas esas almas,
y luego, ya si,
me enterrare.

E.I.

poesiasoscuras.blogspot.com.ar

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